Representación gráfica de la inteligencia artificial mediante la silueta de un cerebro compuesto por conexiones y circuitos electrónicos luminosos.

Inteligencia artificial, ¿qué opinan los que más saben?

«La IA será el mayor igualador jamás inventado o la peor fuente de injusticia».
—Bill Gates

Desde hace tiempo, la IA se convirtió en un factor de competencia entre las potencias globales y, con ello, los medios y las redes se llenaron de opiniones de todo tipo, varias provenientes de fuentes dudosas y muchas otras de los opinólogos de turno, que hoy pueden ocuparse de este tema y la semana que viene hacerlo del gol de Messi en el Inter Miami.

En paralelo, agregando aún más incertidumbre, los líderes políticos de Estados Unidos y China se reúnen bajo el anuncio de que “ninguno va a levantar el acelerador”, como si se tratara de un “juego de la gallina”.

Algunos analistas políticos creen que, en forma confidencial, ambas potencias podrían haber acordado mecanismos de control, al menos para evitar que esta herramienta caiga en manos de grupos extremistas o simples delincuentes.

Mientras tanto, los ciudadanos de a pie debemos seguir transitando la vida y las pymes tomando decisiones, al mismo tiempo que tratamos de entender cómo posicionarnos frente a esta nueva tecnología, que sin duda representa un punto de inflexión y vino para quedarse.

La modesta contribución de este sitio es compartir la visión de algunos líderes que han sido referentes de lectura durante años y que, quizás desde su posición, puedan brindarnos una opinión superadora o, al menos, ayudarnos a formar la propia. Así podremos tomar decisiones que, por la velocidad del desarrollo tecnológico, resultarán impostergables en un futuro cercano.

En uno de los newsletters de septiembre compartimos la opinión de Henry Kissinger, expresada en un libro publicado junto con Eric Schmidt, ex-CEO de Google, donde hablan de “cómo la IA terminará con la Era de la Ilustración” y del impacto que podría tener sobre el desarrollo de la sociedad y la filosofía de vida que aquella generó.

En este newsletter compartimos la opinión de Bill Gates, fundador de Microsoft, quien, en una reciente publicación en su blog, reflexionó sobre el hecho de que el mundo no está preparado para las consecuencias que traerá la inteligencia artificial (IA), tanto en el acceso al conocimiento como en la destrucción de puestos de trabajo y en su impacto sobre los vínculos entre los seres humanos, especialmente entre los jóvenes.

Bill Gates afirmó que la transición hacia la era de la IA será uno de los períodos más turbulentos de la historia y sostuvo que nadie ha presentado todavía un plan creíble para gestionarla.

La IA es una herramienta revolucionaria y, como tal, “podrá ser la mayor igualadora jamás inventada o la peor fuente de injusticia”.

“¿Cómo utilizaremos esta tecnología para hacer del mundo un lugar más justo y evitar que amplíe la brecha entre ricos y pobres? ¿Cómo protegeremos a las personas más vulnerables de los perjuicios causados por la inteligencia artificial, incluidas las que pierden su medio de vida o la sensación de tener el control de su futuro?”, se preguntó.

“Creo que responder a estas preguntas y actuar en consecuencia debería ser la máxima prioridad mundial. Si el mundo da los pasos adecuados, la IA será una fuerza para el bien y mejorará la situación de todos”. La tecnología, el trabajo en lugares riesgosos, el transporte y la salud serán algunas de las áreas que recibirán sus beneficios en el corto plazo.

Si pensamos en cuando llegó internet y algunos visionarios crearon los sitios de venta —Amazon, Alibaba, Mercado Libre, entre otros—, mientras los más tremendistas advertían que destruirían el comercio minorista, podemos encontrar algunos paralelismos. Esto último ocurrió con aquellos sectores que no supieron posicionarse ante la nueva realidad, pero, a cambio, internet trajo el enorme beneficio de “democratizar el comercio”, permitiendo al consumidor final tener acceso pleno a calidades y precios, y a un productor agropecuario conocer, en tiempo real, el precio de sus granos en cualquier mercado del mundo.

Volviendo a la IA, Gates comentó: “Lamentablemente, en este momento no nos estamos preparando para ese cambio. No veo indicios de que los líderes, los expertos y las comunidades estén afrontando los desafíos de manera adecuada. No existe un plan para facilitar la transición a la era de la IA”, señaló Gates, y agregó que probablemente apoyaría uno si existiera. “Sin embargo, no creo que eso vaya a suceder. Los incentivos geopolíticos y económicos empujan demasiado fuerte para avanzar a toda velocidad”.

“En privado, las personas que entienden lo buena que es esta tecnología y lo mucho que está mejorando están muy preocupadas”, señaló. Sin embargo, pocos ejecutivos tecnológicos están dispuestos a admitirlo públicamente. “Ahora se dicen entre ellos: ‘Escucha, no digas eso. Es malo para nosotros y para los fondos que estamos intentando recaudar’”.

Solo la sucesión de eventos fuera de control hizo que, recientemente, los principales ejecutivos de las empresas desarrolladoras de IA generativa alertaran sobre la posibilidad de que esta tecnología pudiera escapar del control humano. ¡Nada más y nada menos!

Volviendo a Gates, enumeró en su blog tres riesgos principales derivados del rápido despliegue de la IA, que puede resultar útil repasar.

El primero, como ya advirtió en otras oportunidades, será la destrucción permanente de empleos. El artículo sostiene que las comparaciones con lo que significó el paso del trabajo agrícola al trabajo de oficina son engañosas, puesto que aquella transición se desarrolló a lo largo de generaciones y fue creando nuevos puestos que continuaban requiriendo pensamiento humano.

La IA, en cambio, puede sustituir al pensamiento mismo, alertó, lo que afectará al derecho, la medicina, la atención al cliente, el software y la manufactura en no más de una década, ni siquiera una generación.

Tanto el trabajo de oficina como el trabajo manual básico están en riesgo de ser reemplazados, al igual que el trabajo industrial. En su opinión, los puestos iniciales y los de nivel intermedio son los más expuestos, lo que podría implicar un mercado laboral con muchas menos vacantes para los jóvenes.

Gates sugirió, como alternativa, que ciertos empleos deberían reservarse para los seres humanos, incluso si la IA pudiera realizarlos mejor y a menor costo. A su juicio, se debería prohibir la sustitución por IA en algunos puestos donde el rol es profundamente personal, como el de un acompañante o el de quien toma decisiones sobre determinados servicios de salud.

Otra alternativa —sorprendente para un empresario tecnológico— sería crear un nuevo impuesto al uso de la IA, conocido como “impuesto por token”, para encarecer la sustitución de personas y proporcionar fondos a los Estados destinados a ayudar a reinsertar a quienes pierdan su trabajo.

El segundo riesgo sería que las nuevas capacidades de la IA cayeran en malas manos, permitiendo realizar ataques a una velocidad mayor que aquella con la que las empresas pueden contrarrestarlos. Los hospitales, los bancos, los sistemas de agua y las redes eléctricas están todos expuestos, señaló. Queda claro que no quiso opinar sobre otro de los temas candentes: el acceso a sistemas de seguridad y militares.

La tercera área de riesgo tiene que ver con los niños y las relaciones humanas. Citando investigaciones, Gates afirmó que los chatbots de IA, que nunca retan ni frustran a los usuarios, corren el riesgo de volverse adictivos y de negarles a las personas la oportunidad de desarrollar habilidades sociales. Los chatbots de IA “nos pueden robar las lecciones que aprendemos al relacionarnos con otras personas”, escribió.

Por otra parte, Gates anunció que tiene previsto reunirse este año con el presidente chino, Xi Jinping, con el objetivo de proponer iniciativas globales para mitigar los riesgos de la IA. Gates sostuvo que China podría aceptar restringir el lanzamiento de modelos de IA potencialmente peligrosos si Estados Unidos tomara una iniciativa similar. “El mundo entero se sumaría a esa iniciativa”, afirmó Gates, más por temor que por convicción.

Mientras tanto, la IA seguirá avanzando y nosotros continuaremos tomando decisiones en nuestras organizaciones y familias, probablemente algunas orientadas a aprovechar las oportunidades y otras de carácter defensivo frente a sus potenciales amenazas.