La empresa Blue Sky, propietaria de los derechos mineros, avanza en los trabajos necesarios para alcanzar la etapa de factibilidad del proyecto y, para ello, incorporó a un socio dispuesto a invertir US$ 200 millones, con el fin de financiar esta fase esencial.
Según informó la compañía, el negocio proyecta sustituir US$ 23 millones mensuales de importaciones de mineral crudo. Argentina es uno de los pocos países con potencial para integrar toda la cadena productiva del combustible nuclear. Actualmente, el país importa el mineral sin concentrar (conocido como yellow cake) y lo procesa localmente hasta obtener el combustible utilizado en sus centrales.
La extracción local —ya muy limitada— se interrumpió hace 30 años por la baja calidad de la mina operada por la CNEA. Desde entonces, Argentina depende de la importación de materia prima para mantener en funcionamiento sus tres centrales nucleares. Esto podría modificarse a mediano plazo si el proyecto avanza con éxito hacia la factibilidad y entra en producción la mina Ivana, un emprendimiento que lleva décadas intentando activarse y que ahora, con la participación de Corporación América, parece contar con el impulso necesario para avanzar.
Este yacimiento, aún en etapa temprana de exploración, es gestionado por Blue Sky. Su líder de exploración, Ariel Testi, explicó: “Hemos completado el Estudio Económico Preliminar (PEA) y se requería esta inversión para avanzar a la etapa de prefactibilidad, para lo cual formamos una segunda compañía, Ivana Minerales, que gestionará los expedientes mineros”.
Con ese propósito, a comienzos de 2025 se firmó un joint venture con Corporación América, que aportará los fondos para la prefactibilidad estimada en US$ 35 millones, según confirmó el geólogo. Dentro del plan exploratorio, también se prevé ampliar las investigaciones en zonas cercanas al yacimiento para incrementar las reservas actuales, que ascienden a 20 millones de toneladas de material con buena ley de uranio, con un 80% clasificado como recursos “indicados”.
Gracias a las inversiones comprometidas, Corporación América obtendrá una participación del 49% en el proyecto y asegurará un porcentaje del mineral a futuro. La empresa local también comprometió inversiones adicionales por US$ 160 millones para avanzar en la construcción de la planta que permitirá obtener el uranio producido.
La balanza comercial minera argentina es positiva, con exportaciones mensuales del orden de US$ 400 millones e importaciones cercanas a US$ 100 millones. Dentro de estas, el principal componente es el uranio, que representa el 25% del total, y cuya eventual sustitución implicaría un negocio potencial de US$ 300 millones anuales.
Por ley, la producción de cualquier proyecto uranífero deberá abastecer primero el mercado interno, tras lo cual podrá destinarse a exportación. Según el último informe de la Secretaría de Minería, Argentina cuenta con 34.000 toneladas de uranio identificado (mineral ya concentrado), ubicadas en Chubut, Mendoza y Río Negro.
El precio internacional del mineral nuclear viene en ascenso en los últimos años, impulsado por nuevas perspectivas de proyectos asociados a la descarbonización y a la creciente necesidad de energía de base para estabilizar redes eléctricas. Vinculado a esta tendencia, las empresas con nuevos descubrimientos de uranio registraron subas bursátiles del orden del 20%, ante expectativas generadas por futuras centrales en países como Polonia y China.