Chevron presentó un plan de inversión por u$s10.000 millones para expandir su producción en Vaca Muerta bajo el régimen RIGI. El proyecto incluye nuevos desarrollos no convencionales, obras de infraestructura clave y el regreso de la petrolera estadounidense al mercado argentino de combustibles.

Chevron invertirá u$s10.000 millones en Vaca Muerta bajo el RIGI

La empresa presentó al Ministerio de Economía una inversión multimillonaria para el desarrollo de sus principales bloques no convencionales de Vaca Muerta y anunció su incursión en el segmento de refinamiento y comercialización de combustibles junto a un socio local.

El anuncio se produce en un contexto en el que los ejecutivos de la compañía consideran adecuado el marco normativo del RIGI y las señales de apertura comercial, con una hoja de ruta que irá más allá del yacimiento Loma Campana, que la petrolera desarrolló desde 2013 con su socia YPF y que acaba de superar los 100.000 barriles diarios de producción, consolidándose como el mayor productor de crudo de la Argentina con el 12% del total.

En el nuevo plan de inversiones, la compañía apuesta fuertemente al proyecto Narambuena, un bloque operado bajo la denominación de Compañía de Desarrollo No Convencional (CDNC), donde la empresa recibió recientemente la concesión de explotación por 35 años. El yacimiento, tras una etapa piloto prometedora, tendrá un plan de perforación con 200 pozos y una inversión inicial de u$s3.330 millones.

El otro pilar de esta estrategia de crecimiento de Chevron es su histórico yacimiento El Trapial, un bloque que la firma opera al 100% y que se transformó en uno de los diez más productivos de la formación no convencional, permitiendo a la empresa estadounidense ubicarse en el top 5 de las mayores productoras de crudo del país.

Este nuevo plan de producción previsto requerirá una infraestructura de transporte que acompañe el crecimiento, y Chevron decidió resolver el cuello de botella logístico mediante su participación en proyectos clave de infraestructura. Uno de ellos es su participación en la ampliación de Oleoductos del Valle (Oldelval) a través del proyecto Duplicar Norte, una obra de u$s380 millones que permitirá incrementar el flujo de crudo desde el Hub Norte neuquino.

Complementariamente, la empresa confirmó su participación como accionista en el consorcio VMOS (Vaca Muerta Oil Sur), que incluye la construcción de un oleoducto hasta Punta Colorada y una terminal exportadora en el Golfo San Matías. Al participar en estos dos proyectos de infraestructura, Chevron se asegurará una vía de salida directa hacia los mercados internacionales para su exportación de crudo.

Un detalle a destacar desde el punto de vista operativo es que la compañía reportó que la productividad de los pozos en la Argentina es 50% superior a la de los campos estadounidenses, aunque los directivos subrayaron que los costos de perforación siguen siendo un 35% más elevados que en el Hemisferio Norte. Por esta razón, parte de la nueva inversión de u$s10.000 millones apunta a reducir esta brecha mediante la incorporación de tecnología de punta y la estandarización de procesos.

La cabeza tecnológica de Vaca Muerta

En términos de innovación, la firma logró proezas técnicas inéditas en la cuenca, como la perforación de los primeros pozos de rama lateral horizontal que superaron los 4.900 metros de extensión, una marca poco después alcanzada por YPF, que llegó a los 5.000 metros.

Este anuncio en Vaca Muerta se complementa con un movimiento estratégico que marca el regreso de la compañía al mercado de combustibles tras casi dos décadas. A través de una alianza con DAPSA, controlada por Sociedad Comercial del Plata, la petrolera estadounidense volverá a comercializar combustibles y lubricantes en la Argentina.

El acuerdo prevé la apertura de nuevas estaciones de servicio que se sumarán a la red ya existente de DAPSA, bajo un rebranding y la comercialización de su línea de lubricantes premium “Havoline”. DAPSA gestiona una red de 200 estaciones de servicio y posee la terminal portuaria en Dock Sud.

Para la empresa estadounidense, “se trata de una oportunidad de capitalizar el reconocimiento de marca que aún persiste en el consumidor local, integrando su éxito en el upstream con una presencia directa en el segmento de consumo final de energía”.