Casi 200 países firmaron abandonar los combustibles fósiles

Tras largas y arduas negociaciones, representantes de casi 200 países acordaron, en la cumbre climática COP28, comenzar a reducir el consumo global de combustibles fósiles.

Las principales discordancias se dieron entre los países miembros de la OPEP (controlan casi el 80% de las reservas probadas de petróleo del mundo junto con aproximadamente un tercio de la producción mundial de petróleo) y los pequeños estados insulares vulnerables al clima, partidarios de lograr compromisos más contundentes y un texto explícito para eliminar gradualmente los combustibles fósiles. Estos estados insulares contaban con el respaldo de Estados Unidos, Canadá y Noruega, así como de la Unión Europea y decenas de países de otros gobiernos, lo que les permitió lograr contundencia ante el lobby de la OPEP.

El acuerdo exige «hacer una transición para alejarse de los combustibles fósiles en los sistemas energéticos, de una manera justa, ordenada y equitativa […] para lograr cero emisiones netas para 2050«, e insta a los gobiernos a acelerar dicha transición, específicamente triplicando la capacidad de energía renovable a nivel mundial para 2030, urgiendo esfuerzos para reducir el uso de carbón y acelerando tecnologías como la captura y el almacenamiento de carbono que pueden limpiar industrias difíciles de descarbonizar.

Algunos de los referentes internacionales acerca de este acuerdo:

Al Gore, ex vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, acogió con satisfacción el acuerdo, pero dijo: «La influencia de los petroestados sigue siendo evidente en las medidas a medias y las lagunas jurídicas incluidas en el acuerdo final».

China, a través de su Viceministro de Medio Ambiente, Zhao Yingmin, sugirió que los países industrializados tomen la iniciativa. «Los países desarrollados tienen responsabilidades históricas ineludibles respecto del cambio climático».

«Es la primera vez que el mundo se une en torno a un texto tan claro sobre la necesidad de abandonar los combustibles fósiles», dijo el ministro de Asuntos Exteriores de Noruega, Espen Barth Eide.

Rachel Cleetus, directora económica y de política climática del programa de Clima y Energía de la Union of Concerned Scientists, elogió el acuerdo climático, pero dijo que no compromete a los países ricos a ofrecer más financiamiento para ayudar a los países en desarrollo a pagar la transición para abandonar los combustibles fósiles. «Las disposiciones financieras y de equidad […] son seriamente insuficientes, y deben mejorarse para garantizar que los países de ingresos bajos y medios puedan transicionar a energías limpias y cerrar la brecha de pobreza energética».

El acuerdo final se dará a conocer en los próximos días. Lo que queda claro es que, a pesar de los pedidos de los países en desarrollo, el financiamiento sería el punto débil del acuerdo, y cada país será responsable de cumplirlo a través de políticas e inversiones nacionales.

Recordemos que Argentina ya expresó que se mantendrá dentro del Acuerdo de París, y por tanto forma parte de este acuerdo.