Vista aérea de un puerto de carga en construcción sobre la costa del r?o Paran?, en la provincia de Corrientes, Argentina. La infraestructura, de superficie hormigonada, est? dise?ada para facilitar la exportación de productos regionales como madera, arroz y subproductos industriales.

Corrientes desembolsa fondos para una obra de infraestructura

En lo que resulta una excepción en esta Argentina con gobernaciones pensando en el corto plazo, el gobernador Gustavo Valdés inauguró ayer el Parque Industrial y el puerto de Ituzaingó, una infraestructura imprescindible para la salida de productos forestales como maderas, chips y otros subproductos de una provincia alejada de los puertos exportadores.

Con una inversión pública de casi US$100 millones, en su mayoría recursos de la provincia, Corrientes va generando las bases para convertirse en la principal provincia forestal con 500.000 hectáreas forestadas con pino y eucalipto, superando incluso a Misiones, histórica líder.

Durante la última década, la provincia impulsó con fuerza las inversiones del sector forestal, atrayendo plantas generadoras de energía con biomasa e incluso a ACON Timber (sociedad austríaca-belga), que invirtió US$300 millones en la instalación del mayor aserradero del país en Virasoro, a 70 kilómetros del puerto, con lo cual será uno de los primeros y principales dadores de carga de la nueva terminal.

En la inauguración estuvo presente Hugo Sigman, controlante del Grupo Insud, con 20.000 hectáreas forestadas en la región y que inauguró recientemente la segunda central de producción de energía con biomasa forestal. Fue este empresario quien vendió el predio para levantar el Parque Industrial.

En paralelo, la provincia anunció que invertirá US$12 millones en 25 autobombas que permitan una prevención y control del fuego más efectivos, en un territorio que sufrió incendios extensivos durante una importante sequía hace pocos años. Cabe destacar que, junto a Misiones, tiene plantaciones con planes y acuerdos para el manejo del fuego bien estructurados, pero que lamentablemente fueron desvirtuados por mezquindades políticas durante el último gobierno kirchnerista.

En esta área se inauguró el destacamento de la Brigada de Incendios Forestales, desarrollada a partir del desastre del fuego en el verano de 2022 y a la que posteriormente se le incorporaron cinco autobombas, adquiridas por US$500.000 a través de una gran colecta organizada por Santiago Maratea (sí estimado lector, leyó bien: un influencer pudo hacer lo que no pudo la gestión dirigencial durante años). A futuro, y ahora sí con gestión provincial, se prevé inaugurar otras cuatro brigadas, siendo Santa Rosa y Paso de los Libres las próximas, mientras que Santo Tomé y Gobernador Virasoro les seguirán. Para ello, se generó un proceso de licitación por 25 autobombas.

En paralelo, el estado correntino busca desde hace años atraer la instalación de una planta de pasta celulósica, un megaproyecto que implica desembolsos de US$2.000 millones y que cambiaría el desarrollo industrial y de servicios de Corrientes. El mercado estima que Misiones, Corrientes y Entre Ríos tienen potencial para hasta cuatro de estos proyectos industriales, pero, sin embargo (y la verdad no debe ofender), tras la pelea entre el gobierno de Néstor Kirchner y Uruguay por la instalación de Botnia en Fray Bentos, la llegada de estas inversiones se congeló por más de 20 años. Por el contrario, Uruguay dejó de lado el piripipí político, se puso a trabajar y hoy tiene dos plantas operando, una tercera que pronto finalizará su construcción y una cuarta en Rocha en etapa de factibilidad.

El ministro de la Producción hizo referencia a que el año pasado la forestoindustria desplazó a la energía como el primer producto de exportación de su provincia, con US$120 millones, y que este año podría alcanzar los US$150 millones. También se refirió al potencial del sector arrocero, donde Corrientes llegó a tener 120.000 hectáreas sembradas y con potencial de llegar a las 200.000 hectáreas, con buen potencial para exportación en la medida en que se reduzca el «costo argentino» que nos impide competir con países vecinos como Brasil y Uruguay.