Primer plano de espigas de trigo maduro en un campo agrícola, con fondo desenfocado y tonos c?lidos.

Impactos del conflicto de Medio Oriente en la campaña agrícola Argentina

La escalada de la guerra en Medio Oriente está sacudiendo los mercados globales y comienza a encender alertas en el agro argentino. El conflicto no solo impacta en el precio del petróleo, sino que tensiona el mercado de gas y fertilizantes, encarece los fletes y podría elevar los costos financieros en países emergentes.

El agro argentino importa aproximadamente la mitad de la urea que consume y, en 2025, cerca del 40% de esa urea provino del Golfo Pérsico. En consecuencia, una extensión del conflicto genera preocupación: a partir del segundo trimestre comienzan a cerrarse los contratos de los buques que arribarán en el segundo semestre, período en el que se concentra el mayor consumo de urea importada.

Para la Argentina, esto implicaría mayores costos productivos, ya que debería recurrir a proveedores alternativos en un contexto donde el otro abastecedor natural —la región del Mar Negro— continúa condicionado por el conflicto bélico en curso.

Otro punto sensible para el productor agrícola es el impacto en los fletes de todos los fertilizantes. Los fosfatados también se importan —en este caso, prácticamente en su totalidad— e incluso la producción local de superfosfato simple (SPS) se realiza a partir de materia prima importada.

El impacto final dependerá de la duración del conflicto y del grado de involucramiento de otros países productores. Sin embargo, en términos generales, un aumento sostenido del precio del barril de petróleo elevaría los costos de producción, logística y transporte, tanto externos como internos, de la actividad agrícola.


Posibles efectos positivos

Como contracara, el conflicto podría abrir una ventana de oportunidad para la Argentina. Un petróleo más caro tiende a impulsar la demanda y el precio de los biocombustibles, lo que podría traducirse en mejores valores para el maíz.

En cuanto a la demanda de granos, los países de la península involucrados en el conflicto son grandes importadores de alimentos, lo que podría generar compras anticipadas como mecanismo de cobertura.

Desde el plano financiero, si el conflicto se prolonga y el dólar se fortalece, podrían registrarse presiones cambiarias en economías emergentes como la argentina. Esto tendría un efecto mixto: por un lado, un dólar fuerte mejora la ecuación de los exportadores agrícolas; por otro, encarece el financiamiento para toda la cadena productiva.


Datos de comercio y concentración de oferta

La CIAFA informó que en 2025 la Argentina importó 1,4 millones de toneladas de urea, de las cuales el 37% provinieron del Golfo Pérsico, en un mercado global que ronda los 54 millones de toneladas anuales.

El efecto también se extiende a los fertilizantes fosfatados. Según la entidad, la producción mundial se concentra en pocos países: China (29 millones de toneladas anuales), Marruecos (6 millones), Arabia Saudita (6 millones), Rusia(6 millones) y Estados Unidos (6 millones). Aproximadamente el 20% del fósforo comercializado globalmente transita por la región del Golfo Pérsico, por lo que una interrupción significativa generaría efectos en cadena sobre precios y planificación de compras.

Los fitosanitarios también podrían verse afectados, dado que su producción y transporte presentan una alta dependencia de los costos energéticos.


Conclusión

Si el conflicto se extendiera más allá del segundo bimestre, la agroindustria enfrentaría un desafío significativo para planificar la campaña 2026/27. Dado que el sector continúa siendo el principal generador de divisas del país, cualquier alteración relevante en sus costos o en su ecuación financiera tendría un impacto directo en la balanza comercial.