La fertilización foliar biológica llega al maíz argentino

Corteva Agriscience lanzó un fertilizante biológico que aporta nitrógeno a todo el ciclo productivo del maíz. Este producto fue creado en España. Además, durante lo que queda de 2023, la empresa espera tenerlo también para soja, otros cereales y algunos tubérculos.

El producto, que ya se utiliza en Europa, Estados Unidos y Brasil (en Argentina tiene registro para el maíz), es una bacteria capaz de fijar nitrógeno atmosférico, y se aplica en forma foliar.

De acuerdo con la empresa, la cepa ingresa por las estomas de la hoja y coloniza la planta una semana después de aplicado, con la ventaja de continuar capturando nitrógeno hasta que la planta es cosechada. Con este desarrollo se busca maximizar la estrategia de fertilización los cultivos tanto extensivos como intensivos.

Se aplica en periodo vegetativo (V4 +), y la tecnología solo requeriría -según Corteva- una sola dosis para todos los cultivos, salvo los frutales.

Como todo elemento vivo, la bacteria requiere tener algunos cuidados como la compatibilidad con otros productos al momento de aplicarlo. Como se dijo, dicha aplicación es foliar, y su uso sería compatible con las aplicaciones de herbicidas, insecticidas o fungicidas. Otra ventaja sería que no necesita una lluvia para que el nitrógeno sea incorporado a la planta.

Corteva además dice que las bacterias se mantienen activas durante todo el ciclo de crecimiento de la planta, y su presencia dentro de las hojas le permite fijar eficientemente el nitrógeno atmosférico en forma natural.

Otra ventaja sería la disminución de la huella de carbono de su logística, ya que la relación de volumen informada por Corteva, es que una tonelada de este producto reemplazaría 300 toneladas de urea.

De poder verificarse por los productores, todas estas propiedades serían ventajas superadoras, complementando la fertilización nitrogenada química.

Por último, la empresa marca que “esta es una herramienta novedosa que optimiza la estrategia de fertilización nitrogenada, pero no reemplaza la fertilización tradicional”.