El cambio de combustibles fósiles por renovables y el enfoque de los países desarrollados están generando «premium prices» para quienes produzcan en forma sostenible.
Los gigantes globales Bunge, Cargill y Louis Dreyfus (integrantes de las ABCD, por sus iniciales) han entrado fuerte en la producción de aceites, los cuales no compiten con los alimentos y tienen condiciones especiales para combustibles de alto valor como los jetfuels.
En paralelo, se alinea a las estrategias de agricultura circulares (con potencial de certificaciones ambientales en el futuro cercano) al complementar los modelos de rotación tradicionales, con cultivos de invierno como la colza, camelina y cártamo. Esta propuesta tiene la ventaja en promover el incremento de superficie mediante el doble cultivo en lugar de la desforestación histórica que viene ocurriendo en el Mercosur.
La delantera la tomo Bunge, firmando un acuerdo con Chevron para abastecerle aceites con alto oleico para su negocio de biofuels en USA. Para promover este desarrollo, Bunge se ha integrado verticalmente comprando una startup de Pergamino (Provincia de Buenos Aires, Argentina) y ganando participación en una genética internacional de camelina.
Por su parte, Cargill lanzó este año en Argentina la campaña “Sembrá Colza”, que apunta a promover el cultivo de esta oleaginosa en el país. Según la propia empresa “su producción está conectada con un acelerado crecimiento de la demanda global de aceites vegetales para la producción de biocombustibles. La colza se destaca porque puede ayudar a reducir las emisiones de CO2, y por lo tanto soportar las estrategias para reducir el impacto climático”.
LDC también firmó un acuerdo, en este caso con Global Clean Energy Holdings y Bayer, anunciando una colaboración estratégica “para promover el cultivo de camelina en Argentina como parte del Programa PRO Carbono de Bayer”.
Este nicho de negocio viene con la innovación de un modelo contractual donde le proveen la semilla y le aseguran la compra de la cosecha al productor.
El objetivo de los ABCD es que estos cultivos ocupen al menos 50% de las 4 millones de hectáreas que no se siembran durante el invierno, y hacerlo en un plazo desafiante: “el 2030”.