La multinacional Louis Dreyfus Company (LDC) anunció una nueva inversión estratégica en su planta agroindustrial de Timbúes, provincia de Santa Fe, con el objetivo de adaptarla para el procesamiento de camelina, canola y girasol. Esta decisión busca diversificar la producción y fortalecer la cadena de valor de los biocombustibles avanzados y las proteínas vegetales en Sudamérica.
La iniciativa se enmarca en la renovación del acuerdo entre LDC y Global Clean Energy Holdings (GCE), que promueve el cultivo de camelina en la región. Esta oleaginosa se destaca por su alto contenido proteico, su bajo impacto ambiental y su potencial tanto para la alimentación animal como para la producción de combustibles renovables.
La camelina está siendo impulsada como cultivo de cobertura de invierno, dentro de esquemas de rotación con cultivos estivales. Esta práctica no solo protege el suelo, sino que también aporta sostenibilidad al sistema agrícola.
Desde 2023, el cultivo de camelina ha mostrado un fuerte crecimiento en el Cono Sur: en Argentina, la superficie sembrada pasó de 5.000 a 25.000 hectáreas, con la meta de alcanzar las 75.000 hectáreas en 2025. Además, los programas de desarrollo promovidos por las principales agroexportadoras han comenzado a expandirse a Uruguay y Paraguay, consolidando a Sudamérica como un actor clave en la producción de este cultivo.
Fernando Correa, director regional de Oleaginosas de LDC, afirmó:
“Esta inversión es una muestra del compromiso de la compañía con la sostenibilidad y la diversificación agrícola. La modernización del complejo industrial en Timbúes permitirá incorporar nuevos cultivos y fortalecer la cadena de valor de los biocombustibles en la región”.
“El crecimiento de la camelina y otras oleaginosas impulsa la transición hacia un modelo agrícola más diversificado y sustentable, alineado con la demanda global de energías renovables y productos de bajo impacto ambiental”.
Con esta iniciativa, LDC se suma al desarrollo local de cultivos con alto contenido oleico, una tendencia que ya había sido iniciada por empresas como Bunge, y a la que se sumó recientemente Cargill Argentina con la campaña “Sembrá Colza”.
En un contexto de estancamiento de la superficie sembrada de soja en Argentina y la pérdida de competitividad del aceite de soja frente al aceite de palma en los mercados asiáticos, estos nuevos cultivos representan una alternativa prometedora tanto para los productores como para la industria procesadora.