Buque metanero transportando gas natural licuado (GNL) en alta mar al atardecer.

Llegaron el frío y los barcos de GNL

A pesar del aumento en la producción de gas en Vaca Muerta y de las nuevas obras de transporte, Argentina continuará importando gas natural licuado (GNL) para cubrir la demanda invernal. La importación, gestionada por Enarsa, se cerró por cerca de US$600 millones para este 2025, con el objetivo de evitar costos más elevados en combustibles líquidos y garantizar así la generación de energía.

Enarsa adjudicó 22 cargamentos de GNL, una cifra similar a la del año 2024, pero que permitirá reducir al mínimo el uso de combustibles líquidos, cuyo costo es un 50 % mayor que el del GNL.

El precio del GNL ha aumentado, pagándose entre US$11 y US$14 por MBTU, en comparación con los US$12 registrados en 2024.

Aunque el promedio de producción de gas en Argentina durante 2025 alcanzó los 138 millones de metros cúbicos diarios (MMm³/d), lo que representa un crecimiento del 5 % respecto al mismo período de 2024, con un incremento hasta 84 MMm³/d provenientes de Vaca Muerta, el cuello de botella continúa siendo la capacidad de transporte. El Gasoducto Presidente Perito Moreno (ex NK) opera en el entorno de 20 a 25 MMm³/d, a la espera de la licitación recientemente emitida por el Gobierno, la cual aumentará en un 50 % su capacidad, aunque el mercado prevé que estará finalizada recién para el invierno de 2027.

En el Noroeste Argentino (NOA), la Reversión del Gasoducto Norte opera a media capacidad, ya que las cuatro plantas compresoras aún no están terminadas; se estima su finalización hacia fines del presente invierno.

Actualmente, no hay gas local para generación desde Tucumán hacia el norte, razón por la cual el Gobierno y actores privados —como novedad comercial— retomaron las importaciones desde Bolivia y Chile para abastecer esa región del país.

En paralelo, las empresas TGS y TGN evalúan proyectos para aumentar la capacidad de los gasoductos y así aprovechar la oportunidad de exportar hasta 10 MMm³/d acordados con Brasil. La balanza comercial energética, que en el acumulado a mayo de 2025 tuvo un superávit de US$3.000 millones —una cifra menor a la de 2024— presenta proyecciones positivas para el cierre de este año, que podrían superar los US$8.000 millones.