Según las últimas estadísticas, para 2025 se dejarán de consumir alrededor de 2.500.000 de barriles/día de petróleo por la migración hacia vehículos eléctricos (EVs). El efecto se daría, principalmente, por los vehículos de dos o tres ruedas (motos, scooters, etc), seguidos por los de pasajeros.
El cambio hacia la electrificación tendrá también otras implicancias, desafíos y la oportunidad para satisfacer la creciente demanda de electricidad con fuentes de energía limpia, como la energía eólica, solar y nuclear.
El alejamiento de los combustibles fósiles en el transporte por carretera requerirá también una infraestructura ampliada a nivel mundial. Las estaciones de carga de vehículos eléctricos, la capacidad de transmisión ampliada y el almacenamiento de baterías probablemente serán clave para respaldar la transición a la electricidad.
