La segunda fase del proyecto se integrará a la obra actualmente en ejecución, cuya finalización está prevista para el primer semestre de 2026. Con esta expansión, Mega —compañía controlada por YPF (38%), Petrobras (34%) y Dow (28%)— se consolida como la mayor procesadora de líquidos del gas natural del país, completando una inversión en curso por US$ 250 millones.
El objetivo del proyecto es optimizar el procesamiento de líquidos del gas natural (NGLs) —etano, propano, butano y gasolina natural— mediante la construcción de un Nuevo Tren de Fraccionamiento (NTF), que permitirá ampliar de manera significativa la capacidad instalada.
En paralelo, la empresa inició negociaciones con YPF para acordar un nuevo contrato de suministro de materia prima a largo plazo, además de avanzar en la cotización de la obra y en la tramitación de los permisos técnicos y ambientales necesarios.
Actualmente, la producción anual de Mega promedia 4.800 toneladas diarias de subproductos. Con el proyecto de expansión, se estima un incremento adicional de 2.300 toneladas diarias, lo que permitirá alcanzar una capacidad de 7.200 toneladas por día en el mediano plazo.
Según explicó Tomás Córdoba, CEO de Mega, el primer módulo aportará inicialmente 850 toneladas diarias adicionales a partir de 2026, mientras que la segunda fase permitirá sumar otras 1.000 toneladas diarias, consolidando un salto estructural en la oferta de productos de la compañía.
La Fase II, aprobada recientemente, se encuentra actualmente en ingeniería de detalle y adecuaciones técnicas. A partir de esta etapa se definirán los montos finales de inversión y la fecha de inicio de las obras, cuyo plazo de ejecución se estima en dos años. Dado que el mercado interno de GLP se encuentra abastecido, la totalidad de la nueva producción se destinará a la exportación, generando ingresos estimados en US$ 100 millones anuales en el corto plazo.
En la actualidad, Mega procesa cerca del 40% del gas producido en la Cuenca Neuquina. La ampliación en curso incrementará esa participación, aunque, considerando el crecimiento proyectado de Vaca Muerta y el desarrollo del proyecto de GNL de Southern Energy, el sistema aún presenta margen para al menos otro proyecto de escala similar al de Mega. Esta capacidad adicional será clave en un horizonte de cinco años, en función del aumento sostenido de la producción de gas y petróleo no convencional.
Ya en su reporte 2025, el Instituto Petroquímico Argentino (IPA) señaló que uno de los principales desafíos de la industria será fortalecer la infraestructura de transporte y procesamiento para acompañar el crecimiento exponencial del shale y viabilizar los proyectos de exportación en marcha. Este esquema integrado de procesamiento representa un valor agregado que multiplica hasta por tres el valor del gas, según el subproducto, lo que podría traducirse en ingresos del orden de US$ 4.000 millones anuales.