La producción no convencional de hidrocarburos de Vaca Muerta cerró el 2022 con un crecimiento importante tanto en petróleo como gas.
Según el Instituto General Mosconi, la producción de petróleo aumentó en el orden del 13% en 2022, con una caída de 3% en convencional y un crecimiento del 50% en no convencional; volumen con el cual el shale oil representó el 40% de la producción nacional. Cabe señalar que YPF explica el 52% del aumento en la producción.
La producción de gas creció un 25% en no convencional pero cayó un 8% en convencional; el gas no convencional ya representa el 55% de la producción argentina.
La producción total argentina de O&G creció levemente en el 2022, cambiando la tendencia de estos últimos 15 años y con buena probabilidad de lograr el autoabastecimiento en el 2024. Inclusive pueden comenzar a generarse saldos netos exportables a medida que se vayan poniendo en servicio la nueva capacidad de transporte en construcción.
Contrariamente, Bolivia reducirá su abastecimiento en el 2023, obligando a la Secretaría de Energía a prever mayores importaciones de GNL que cubran este descenso e inclusive tener que volver a traer un buque regasificador a Bahía Blanca, dependiendo de la fecha que el nuevo gasoducto NK se ponga en servicio.
Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia y Energía Argentina S.A. definieron los términos del contrato de suministro de gas natural boliviano durante el 2022.
En un contexto de menor producción, la compañía boliviana suministrará unos 4 millones de m3 día en los meses del verano y “hasta” 8 MMm3/día en el invierno 2023, bastante menos que en el año pasado que llegó “hasta” 14 MMm3/día. El precio durante este verano rondará los 9 U$/MBTU, el triple que el valor local pero por debajo del GNL importado. En el invierno se ajustará en base a una fórmula contractual ligada al mercado internacional, no publicada aún.