En General Villegas, en el oeste bonaerense, un grupo de empresarios agropecuarios impulsa la instalación de una planta para producir bioetanol y subproductos destinados a la alimentación animal.
El proyecto, denominado “BioVi”, se desarrollará en el establecimiento El Clarinete, ubicado sobre la ruta 188, propiedad del productor agropecuario Pierre Courreges, quien lidera la iniciativa en asociación con la empresa Bio4, de Río Cuarto.
El objetivo es generar energía renovable y, al mismo tiempo, dinamizar la ganadería local. La planta tendrá una capacidad productiva de 90.000 m³ anuales de bioetanol.
El proceso industrial también producirá 0,9 toneladas de burlanda húmeda por cada tonelada de maíz procesada, suficiente para alimentar diariamente unas 80.000 cabezas de ganado.
La planta demandará unas 230.000 toneladas de maíz por año, un volumen que la región puede abastecer sin dificultad, ya que en un radio de 150 km de General Villegas se producen alrededor de 10 millones de toneladas anuales.
Se trata, además, de una zona con fuerte perfil ganadero: alberga un rodeo bovino de 1,6 millones de cabezas, lo que potencia la integración productivaentre agricultura, bioenergía y ganadería.
En la Argentina, el corte obligatorio de bioetanol en combustibles es actualmente del 12%, dividido en partes iguales entre maíz y caña de azúcar. Sin embargo, solo el 4% del maíz nacional se destina hoy a esta industria. El sector presiona para que se eleve el corte al 15%, lo que habilitaría nuevas inversiones.
En ese sentido, Courreges lo resumió: “Si no sale la ley para incrementar el corte, no se hace nada porque el mercado está abastecido. En cambio, con ese 3% adicional se abren nuevas oportunidades de inversión”.
La inversión estimada asciende a US$107 millones. Hasta el momento, los desarrolladores ya habrían asegurado la participación de la mitad de los socios —productores e inversores locales— y buscan completar el financiamiento con capital internacional verde y nuevos socios estratégicos.