En el primer trimestre de 2025, las exportaciones de petróleo a Chile alcanzaron cerca de 1.300.000 m³, equivalentes a 90.000 barriles diarios. Este volumen representa un incremento mayor al 80% en comparación con los 700.000 m³ transportados en el mismo período de 2024.
Este notable aumento hacia el Pacífico pone en evidencia el potencial exportador de Vaca Muerta, que va consolidando el acuerdo energético entre Argentina y Chile, luego de dos décadas de incumplimientos contractuales. En particular, el crecimiento de esta exportación se sustenta en el creciente interés de las refinerías chilenas por el crudo liviano producido por este yacimiento de shale.
Según datos oficiales, la producción de Loma Campana, La Amarga Chica y Bajada del Palo Oeste ha sido clave en este aumento, lo que permite llenar la nueva capacidad de transporte al Atlántico y las exportaciones hacia Chile.
La mayor oferta de crudo argentino también ha tenido impacto en los resultados de ENAP, que ha informado que este negocio tiene una prioridad similar a los grandes proyectos de hidrógeno verde que la empresa desarrolla en el sur de Chile, lo que comprueba la creciente importancia de los hidrocarburos argentinos para el mercado chileno.
El retorno operativo del oleoducto OTASA en 2023 fue un punto de inflexión en el comercio transandino de petróleo, permitiendo un flujo más fluido y eficiente entre ambos países. El oleoducto mejoró su capacidad máxima a 110 mil barriles diarios mediante la inversión de sus propietarios (YPF, Chevron y ENAP), a los cuales posteriormente se sumaron las petroleras Vista, Shell, Equinor y Pluspetrol para transportar su crudo. Esto ha consolidado esta ruta para exportar su petróleo hacia Chile, con el potencial del mercado del Pacífico.