El directorio de TGS aprobó el denominado Proyecto NGL (Natural Gas Liquids), con una inversión estimada en US$3.000 millones destinada a procesar los componentes líquidos contenidos en el crudo neuquino y exportarlos desde Bahía Blanca.
La decisión llega luego de que la compañía lograra cerrar acuerdos con YPF, Pluspetrol y Chevron, que comprometieron volúmenes suficientes para cubrir más del 80% de la capacidad prevista de la futura planta, según informó la empresa. Asimismo, avanzan las negociaciones con otros productores para completar el volumen restante.
La aprobación representa la denominada Decisión Final de Inversión (FID), “el último paso interno antes del inicio de la ejecución del proyecto, que permitirá generar exportaciones por aproximadamente US$1.200 millones anuales”, afirmó el CEO de TGS, Oscar Sardi.
Las petroleras no participarán como accionistas de la iniciativa, sino que aportarán parte del gas rico en líquidos producido en Vaca Muerta para ser procesado por la infraestructura que construirá TGS.
La firma de esos contratos resultaba un requisito clave para avanzar con la estructuración financiera y con la futura adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), trámite que la empresa planea presentar durante el segundo semestre.
El proyecto se basa en una oportunidad de negocio que busca resolver uno de los principales desafíos que enfrenta el crecimiento de Vaca Muerta: la separación y el destino de los líquidos del shale neuquino. Para ello, considera la construcción de una nueva infraestructura que permitirá separar el gas húmedo desde el origen, mediante un nuevo gasoducto de 100 kilómetros, nuevas instalaciones de procesamiento en Tratayén y un poliducto que conectará Neuquén con el puerto.
Los productos de alto valor comercial, como propano, butano y gasolina natural, serán transportados hasta Bahía Blanca para su almacenamiento, fraccionamiento y posterior exportación. El desarrollo incluye también la construcción de nuevas instalaciones portuarias en la terminal marítima bonaerense.
Según TGS, la puesta en marcha está prevista para 2030 y el diseño contemplará la posibilidad de separar también el etano, que en esta instancia no se sumaría al fraccionamiento por cuestiones de mercado.
Durante la construcción, según la compañía, se generarán alrededor de 4.000 puestos de trabajo directos y 15.000 indirectos.
El acuerdo tendrá una vigencia de 15 años y garantiza la oferta inicial de materia prima necesaria para el desarrollo del proyecto.