La generación de energía de un país es un indicador clave de su crecimiento, capacidad de innovación y modelo de desarrollo. El año pasado, China generó más de 10.000 TWh de electricidad. Para dimensionar esa cifra: supera la producción combinada de Estados Unidos, la Unión Europea e India, los tres mayores productores que le siguen.
A este dato se suma otro igual de contundente: China es el mayor generador mundial de energía eólica y solar.
Entonces, si China sigue siendo la segunda economía más grande del mundo, ¿por qué genera y consume más electricidad que Estados Unidos?
La respuesta está en el cómo. Según datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA), en China la industria consume casi el 60% de la electricidad, mientras que en EE. UU. el principal consumo ocurre en los hogares.
Para entender la magnitud del fenómeno, basta con recordar que en las últimas dos décadas buena parte de la manufactura y la industria pesada del mundo (salvo la producción de petróleo y gas) se ha trasladado a China.
Mientras tanto, los líderes de ambas potencias siguen negociando acuerdos y tensiones. Pero al menos este gráfico deja claro de qué lado se está inclinando la balanza.
