Vista aérea de una planta industrial con tanques de almacenamiento y tuberías para procesamiento de hidrocarburos.

YPF ingresa al negocio de los biocombustibles

YPF anunció el ingreso al negocio de los biocombustibles para la aviación (SAF) en sociedad con Essential Energy, un grupo controlado por Federico Pucciarello, para lo cual creó la firma Santa Fe Bio.

El proyecto demandará una inversión estimada en US$400 millones y se desarrollará en dos fases, aprovechando parte de la infraestructura existente en la refinería que YPF posee en San Lorenzo, Santa Fe, inactiva desde 2017 tras el default de Oil Combustibles.

El plan prevé adecuar las instalaciones del complejo industrial existente, instalando una planta de pretratamiento para materias primas de origen vegetal y sumando una biorrefinería que permita producir SAF de última generación.

“La ubicación de la refinería de San Lorenzo resulta estratégica para este tipo de proyectos por la disponibilidad de materia prima en esta zona núcleo productiva y el vínculo con el puerto sobre el río Paraná, que habilitan la logística de comercialización”, señalaron desde YPF mediante un comunicado.

De acuerdo con ese comunicado, la producción estará orientada fundamentalmente al denominado SAF (Sustainable Aviation Fuel), en una calidad que permita su reconocimiento por organismos internacionales. También, de manera alternativa, al denominado HVO (Aceite Vegetal Hidrotratado), con propiedades similares a las del gasoil, que se exporta como materia prima para la producción de SAF. La producción se llevará a cabo mediante el procesamiento de aceites vegetales, residuos y grasas animales.

Con este paso, YPF ingresa en un mercado global en expansión, donde “se proyecta un crecimiento de la demanda en los próximos años, abriéndose una oportunidad de exportación a Europa y Estados Unidos con necesidad de producto de calidad certificado”, remarcaron desde la petrolera.

Según datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), el SAF podría contribuir en torno al 65% a la reducción de emisiones necesaria para que la aviación alcance cero emisiones netas de CO₂ en 2050; un objetivo que hoy parece optimista.

Para acercarse a esa meta se requerirá un aumento masivo de la producción, de modo que el SAF se vuelva competitivo frente al costo del queroseno fósil y pueda así satisfacer una demanda que hoy se limita a cortes bajos (menores al 5%). Algunas proyecciones prevén que esa demanda se acelerará en la década de 2030, lo que exigirá mayor apoyo político y un incremento en los sistemas de compensación. Sin embargo, en Estados Unidos y Europa la tendencia actual es a la baja, dado que los usuarios aspiran a combustibles más limpios, pero no convalidan pagar un precio superior ni mayores impuestos para su desarrollo.

En cuanto al proyecto Santa Fe Bio, se prevé su inclusión en el RIGI, mediante la asociación en partes iguales entre YPF y la firma especializada Essential Energy. El plan de inversiones contempla dos etapas: la primera prevé que, a partir de 2030, la planta produzca 100.000 toneladas de SAF por año, cifra que aumentará progresivamente hasta alcanzar las 500.000 toneladas anuales.

El proyecto se estructurará mayoritariamente a través de financiamiento de proyecto (project finance), según indicó el comunicado.