Buque metanero de gran porte transportando gas natural licuado (GNL) en el mar, con esferas de almacenamiento visibles en cubierta.

¿Aprovechará Argentina esta oportunidad en minerales críticos?

Existen diez minerales denominados “críticos”, de gran interés —y disputa— entre las principales potencias industriales, asociados a la transición energética global y, en particular, a la electrificación del transporte.

Estos minerales —por ahora, en su mayoría recursos aún no explotados— concentran las expectativas del desarrollo minero argentino. Sin embargo, en el mercado persiste la duda de si el país podrá alcanzar la estabilidad institucional necesaria para asegurar el financiamiento e infraestructura que estos proyectos demandan, de modo que dejen de ser una promesa y se transformen en oportunidades tangibles, capaces de generar divisas por exportación.

Cabe recordar que la mayoría de estos desarrollos son mega proyectos, cuyas inversiones se miden en miles de millones de dólares.

Un ejemplo claro es el litio: el noroeste argentino concentra una de las tres mayores reservas globales del metal, pero el país tardó 15 años en desarrollar una industria de escala internacional. Aun así, su expansión enfrenta hoy un cuello de botella debido a la falta de infraestructura básica. La demanda de transporte se cuadruplicó en la última década y aún se opera con la misma red vial y ferroviaria. Además, la energía que requieren los nuevos proyectos sigue generándose principalmente con combustibles líquidos, mientras que el gas proviene de un gasoducto con más de 30 años de antigüedad, diseñado para otra realidad productiva.

Dentro de esos diez minerales críticos, Argentina posee también recursos abundantes de cobre, yacimientos potenciales de manganeso, cobalto, grafito, níquel y algunas tierras raras. Sin embargo, la mayoría aún no cuenta con proyectos en etapa de factibilidad.

El caso del cobre es diferente: existen tres proyectos avanzados, con posibilidades concretas de ejecución, siempre que se desarrolle en paralelo la energía e infraestructura que demandan.

A nivel global, hace más de una década que estos minerales se convirtieron en insumos clave de la nueva ola energéticaChina tomó la delantera en su provisión, lo que encendió las alarmas de Estados Unidos y Europa, que buscan recuperar terreno. Las tres potencias intentan posicionarse estratégicamente en distintos países, con Latinoamérica en el centro de su interés.

Sin embargo, antes de caer en la euforia de los grandes anuncios, conviene “separar la paja del trigo” y analizar caso por caso la viabilidad real de cada mineral y su potencial de monetización.

Litio

De los minerales críticos con potencial en el país, solo el litio cuenta con proyectos productivos en operación. El resto no registra producción: el único proyecto de cobre desarrollado, Alumbrera (Catamarca), agotó su ciclo hace años.

En litio, existen 20 proyectos en distintas etapas de desarrollo y 6 en producción, con exportaciones por 60.000 toneladas en 2024. La capacidad instalada total alcanza 100.000 toneladas anuales (tpa), aunque aún falta completar la curva de desarrollo, algo que especialistas prevén lograr hacia 2026.

Otros proyectos, que sumarían 100.000 tpa adicionales, se encuentran en fase avanzada e incorporan tecnología de extracción directa, capaz de aliviar el actual cuello de botella hídrico.

Sin embargo, estos nuevos desarrollos —con inversiones que podrían alcanzar los US$5.000 millones— requieren energía eléctrica, gas, insumos químicos y redes de transporte, infraestructuras que aún no están disponibles. Los estudios de factibilidad existen, pero las obras necesarias son de la misma magnitud que la inversión industrial, y llevarán años de ejecución.

Más allá de los anuncios sobre una futura producción de 200.000 tpa, el país deberá concretar la infraestructura energética y logística, ofrecer marcos legales y tarifarios estables e interesar al capital privado para transformar la oportunidad en una realidad.

El contexto global no da margen: Estados Unidos avanza con proyectos basados en arcillasChina invierte en baterías de sodio, y Europa desarrolla fuentes alternativas. Las oportunidades tienen ventanas limitadas, y el carbonato de litio argentino no será la excepción.

Cobre

El cobre, junto con el litio, es el otro gran negocio minero con potencial de concreción real.

Con recursos estimados en 90 millones de toneladas (fuente: Servicio Geológico Minero Argentino) y siete proyectos activos, participan capitales de Estados Unidos, Canadá, Suiza y Australia.

La mayoría de estos yacimientos se descubrió hace décadas, pero —a diferencia de Chile y Perú— Argentina no logró desarrollarlos.

Mientras que un proyecto de litio requiere inversiones de US$500 a 1.000 millones, los proyectos cupríferos en San Juan demandan miles de millones. Por ejemplo, Los Azules anunció una inversión de US$2.700 millonesEl Pachón proyecta US$8.500 millones, y el mega yacimiento Vicuña —aún en fase de factibilidad— también se estima multimillonario.

Estos proyectos requieren enormes inversiones en infraestructura: por ejemplo, Josemaría demandará tanta energía como toda la provincia de San Juan. Aunque la provincia amplió su red eléctrica con fuentes renovables e hidroeléctricas, aún no existe capacidad suficiente para abastecer los tres proyectos más avanzados.

Otro desafío estratégico es la logística de exportación: los principales mercados están en Asia, mientras los yacimientos se ubican a 200 km del Pacífico y 1.200 km del Atlántico. Resta definir si se utilizarán puertos chilenos o argentinos.

Por último, el suministro de agua continúa siendo una incógnita crítica para la viabilidad ambiental y operativa de los proyectos.

Los otros siete minerales críticos

En cuanto a los siete minerales críticos restantes, los descubrimientos actuales no permiten considerar a la Argentina un actor estratégico en el mercado global.

En el caso de las tierras raras, algunos indicios se encuentran en provincias sin tradición minera, lo que requerirá validación social y una legislación específica. Según la Secretaría de Minería, las provincias con potencial geológico son Jujuy, Salta, San Juan, Córdoba, Santiago del Estero y Buenos Aires.

A nivel regional, Brasil concentra el 20% de las tierras raras disponibles en el mundo y mantiene a China como su principal socio comercial. El gigante asiático controla casi el 85% del procesamiento y refinación mundial, consolidando su dominio en el sector.

Para los especialistas, la oportunidad argentina no pasa por competir con Brasil, sino por desarrollar nichos estratégicos en cooperación con Occidente.

En síntesis, la Argentina enfrenta un desafío estructural: deberá priorizar y concentrar su escaso financiamiento en los dos ejes con mayor potencial de retorno —litio y cobre—, al tiempo que sienta las bases institucionales e infraestructurales que permitan transformar la oportunidad minera en desarrollo sostenible.

¿Concretaremos esta oportunidad?