En su reporte 1° H 2024, IEA proyecta que la demanda eléctrica global crecerá en 2024 y 2025, con la mayor tasa desde el 2007.
Esta aceleración se debe al crecimiento económico, olas de calor y nuevas tecnologías; principalmente, EVs y bombas de calor.
Dicho crecimiento será abastecido mayoritariamente por energías renovables, lideradas por la energía solar y en camino de lograr nuevos récords, estimándose que representará el 50% de dicho crecimiento.
Se proyecta un crecimiento del 4% para el 2024 y 2025 desde un 2,5% en 2023.
Por primera vez en la historia, la potencia generada por fuentes renovables para el 2025 se estima mayor a la generada por medio de carbón. Esta última fuente se proyecta sostenida en 2024, especialmente en China e India, declinando a partir del 2025 con una pendiente muy acotada. Inclusive si la hidroenergía en China se recupera puede darse que en 2024 no haya crecimiento global en la generación por carbón.
Este panorama permitiría una suave reducción en las emisiones globales por generación eléctrica por primera vez en la historia industrial (exceptuando años covid, etc).
La demanda de petróleo crecerá por debajo de 1 MBPD durante el 2024-25, acotada por la transición energética y los EVs.
El abastecimiento global crecerá cerca de 800.000 BPD en 2024, aumentando a 1,8 MBPD en 2025 abastecidos por países extra OPEP; principalmente, USA, Canadá, Guyana y Brasil, quienes liderarán el crecimiento por tercer año consecutivo.
La demanda de gas natural también crecerá levemente en 2024 debido al crecimiento industrial en las economías asiáticas. La producción global de LNG se proyecta aumentando un 3% en 2024, acompañada por un aumento en el precio promedio debido a las tensiones geopolíticas.