El apagón que afectó el pasado 28 de abril a España y Portugal ha reavivado el debate sobre las energías renovables y la energía nuclear; una discusión que se ha extendido a varios países de la Unión Europea, especialmente aquellos que decidieron abandonar la energía nuclear y no disponen de reservas abundantes de gas.
El ministro de Energía y Servicios Públicos de Dinamarca ha confirmado que el gobierno está evaluando la posibilidad de levantar el veto a la energía nuclear, y espera tomar una decisión en el transcurso de 2026.
Dinamarca decidió abandonar la energía nuclear en 1985, en una época más o menos contemporánea al accidente de Three Mile Island en Estados Unidos. Desde entonces, ha sido uno de los países que más ha invertido en energías renovables durante la última década. Sin embargo, el cambio radical en el suministro de gas ruso provocado por la invasión a Ucrania ha generado una situación riesgosa para Dinamarca y otros países europeos.
El ministro danés ha indicado que el análisis se centrará en los Pequeños Reactores Modulares (SMR), una tecnología que permitiría reducir los tiempos de construcción y los riesgos financieros en comparación con las grandes plantas nucleares tradicionales. Además, estos reactores están siendo diseñados con tecnologías intrínsecamente seguras.
El gran desafío es que muchos de estos SMR aún se encuentran en fase de diseño o de pruebas piloto, lo que plantea interrogantes sobre su disponibilidad en el corto plazo.
Argentina, uno de los primeros países en desarrollar tecnología SMR, ha vuelto a perder una oportunidad debido a la falta de continuidad en sus programas de investigación y desarrollo. El proyecto CAREM permanece inconcluso en Atucha.