El Reporte 2022 de AIE confirma las tendencias en la transición energética (y algunas paradojas)

Durante el 2022, las inversiones globales en energías limpias superaron los US$ 1700 billones. El 50% de estas inversiones son energías renovables, lideradas ampliamente por las solares y eólicas.

La inversión en producción de petróleo se redujo a la mitad durante la última década. La energía solar superará por primera vez al petróleo en 2023, atrayendo inversiones próximas a los US$ 400 billones.

Parece que el gas es el combustible fósil preferido para la transición, pero que su forma de transporte migrará de ductos a GNL, ya que hay una cantidad sin precedentes de nueva capacidad que entrará en funcionamiento en los próximos años.

Una desconexión existe entre el mundo avanzado más China y el resto del mundo, ya que alojan la mayor parte de los proyectos de energía limpia, con una brecha creciente.

Otra paradoja es que el único combustible fósil cuya inversión está por encima del nivel prepandemia es el carbón, señalando la desconexión que existe sobre nuestra percepción de que se trata el combustible del pasado. China lidera estas inversiones, aunque ha dejado de financiar proyectos en el exterior.

China también lidera la inversión en vehículos eléctricos (EVs), los cuales desde el 2022 superan a la energía nuclear y CCUS.

La energía solar se va posicionando como la energía renovable líder superando a la eólica. La favorece la paulatina reducción en los costos de los paneles solares, sumado a problemas en la cadena de suministros de los generadores eólicos.