Vista aérea de un complejo industrial portuario ubicado junto a un río, con silos de almacenamiento, edificios de procesamiento y un buque amarrado en el muelle de carga.

Molinos Agro y ACA invertirán en Timbúes

Molinos Agro y ACA invertirán US$ 500 millones en un nuevo complejo que consolida su estrategia de crecimiento en el Gran Rosario, posicionándose en el pujante polo portuario de Timbúes.

Las empresas confirmaron la semana pasada una asociación estratégica para construir una planta de crushing de soja en Timbúes, con una capacidad de procesamiento de 15.000 toneladas diarias y un plazo de ejecución estimado en tres años.

El proyecto, controlado en un 65% por Molinos Agro, se desarrollará sobre terrenos de ACA y aprovechará la infraestructura portuaria y ferroviaria que la cooperativa opera en este polo desde 2020.

La sociedad entre Molinos Agro y ACA marca un cambio de paradigma en este tipo de inversiones por parte de las agroexportadoras sobre el río Paraná. En lugar de construir una nueva terminal portuaria, Molinos Agro optó por generar sinergias con otro grupo local, incorporando nueva capacidad de molienda sobre un puerto ya operativo de ACA.

La Terminal Puerto Timbúes de ACA demandó una inversión inicial de US$ 150 millones y cuenta con capacidad de almacenamiento para 200.000 toneladas, además de una capacidad de embarque cercana a las 3.000 toneladas por hora, con excelentes condiciones de acceso y un calado apto para buques Panamax. El predio también dispone de acceso ferroviario mediante el ramal F25 del Belgrano Cargas, conectado con el norte y centro del país a través del empalme La Ribera. A esta fortaleza logística se suma la licitación en curso para la privatización de este ferrocarril, que presenta un amplio potencial de crecimiento si se concretan las inversiones previstas.

El aprovechamiento de infraestructura ya existente explica por qué el capex de la planta anunciada será inferior al de otro proyecto portuario que Molinos Agro había obtenido previamente autorización preliminar para desarrollar en la zona, cuya inversión estimada ascendía a US$ 800 millones.

Timbúes se ha transformado en el nuevo polo de desarrollo del complejo agroexportador gracias a las ventajas que ofrece su frente ribereño para la radicación de puertos, su distancia respecto de las áreas urbanas —favorecida por la barrera natural que representa el río Carcarañá— y las mejoras en ejecución sobre uno de sus principales puntos débiles: los accesos para el transporte de cargas. En este sentido, la provincia avanza con obras que permitirán integrar las principales rutas nacionales que convergen en el Gran Rosario. A futuro, si los procesos de privatización avanzan con éxito, se sumarán mejoras en la profundidad de la Hidrovía, la modernización del sistema ferroviario y la implementación de un esquema de peajes destinado a financiar el mantenimiento de las principales rutas y accesos a los puertos.

Según se informó, Molinos Agro incorporará la nueva capacidad de crushing de Timbúes a las 20.000 toneladas diarias que actualmente procesa en San Lorenzo, prácticamente duplicando su capacidad instalada y consolidando al departamento San Lorenzo como el principal polo de procesamiento y exportación de oleaginosas del país.

La compañía vinculó esta inversión con el cronograma de reducción progresiva de los derechos de exportación sobre la soja previsto a partir de enero de 2027, asociando la decisión empresarial con la agenda de política comercial del sector. En este contexto, la previsibilidad fiscal vuelve a aparecer como una condición clave para destrabar inversiones portuarias de gran escala.

Según fuentes del sector, la asociación entre estas dos compañías argentinas constituye un paso estratégico para la industria que difícilmente pase inadvertido. Se trata de Molinos Agro, la octava empresa de mayor volumen de exportación del país, y de ACA, que ocupó el sexto lugar durante la última campaña agrícola. Al mismo tiempo, el proyecto refleja una nueva tendencia en la estrategia de desarrollo portuario: potenciar y hacer más eficientes las instalaciones existentes en lugar de construir nuevos puertos. Todo ello se desarrollará en el marco de una Hidrovía más competitiva, ya que el nuevo contrato de concesión compromete al futuro operador a profundizar el canal, mejorar el balizamiento y reducir el costo del peaje.