La nueva planta proyecta transformar gas de Vaca Muerta en 2 millones de toneladas de urea por año, con el objetivo de sustituir importaciones y exportar al Mercosur.
La compañía controlada por Marcelo Mindlin presentará un nuevo proyecto en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), bajo el paraguas de una nueva sociedad denominada Fértil Pampa, un proyecto que demandaría alrededor de USD 2.400 millones para producir fertilizantes en el puerto de Ing. White.
El proyecto, que según algunos medios podría contar con el apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), también negocia una línea de crédito con la Corporación Financiera Internacional (CFI) del Banco Mundial. Según un informe publicado por la CFI, la sinergia existente entre el complejo industrial y la cercanía a gasoductos, líneas de transmisión de alta tensión, infraestructura de captación de agua salada y un puerto de aguas profundas hace interesante este nuevo negocio, tanto para la exportación como para el consumo nacional.
Actualmente, el mercado argentino de fertilizantes depende en gran parte de importaciones, ya que la única productora local de nitrogenados es Profertil, ubicada también en Ing. White, propiedad de Adecoagro (90%) y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) (10%).
Según el medio Infobae, Fértil Pampa S.A.U., propiedad total de Pampa Energía, buscará industrializar recursos, generar divisas y desarrollar proveedores locales, aunque el éxito de la iniciativa dependerá de la estabilidad macroeconómica, la competitividad de la energía local y la integración del financiamiento por USD 2,5 billones para su construcción. El proyecto generará 3.500 puestos de trabajo durante la fase de construcción y 300 empleos fijos en la etapa operativa.
El crecimiento de la producción de gas de Vaca Muerta es un pilar de este proyecto, ya que se prevé un fuerte incremento de la oferta en la próxima década, momento en el cual la planta entraría en producción. En 2025, Pampa Energía alcanzó una producción propia de 17 millones de m³ diarios y, según informó en su reporte anual de 2025, proyecta elevar ese volumen hacia fines de la década. Esta situación coloca a la compañía en una posición estratégica favorable, ya que podría abastecer directamente a la planta de Fértil Pampa, que demandará 4 millones de m³/día para producir los 2 millones de toneladas.
El proyecto implica, además, la instalación de una planta de gases y amoníaco, materias primas indispensables para la producción de urea. El gas natural llegaría a través de un gasoducto nuevo exclusivo para la planta, y la electricidad se tomará del Sistema Interconectado Nacional (SADI), en el cual ya opera Pampa a través de su negocio de generación de energía. La gran novedad de este proyecto es que empleará agua de mar desalinizada para sus operaciones, a fin de resolver la falta de agua dulce para uso industrial que hoy afecta al polo Bahía Blanca. Sería la primera experiencia de desalinización de gran escala para uso industrial, una tecnología muy utilizada en el Golfo Pérsico pero casi desconocida en Argentina, debido al abundante recurso hídrico existente en la pampa húmeda. En realidad, Bahía Blanca también podría contar con un abundante abastecimiento de agua a través del acueducto desde el río Negro, un proyecto que ya lleva más de dos décadas en etapa de presentación, pero que el polo industrial no pudo concretar.
La estrategia de Pampa Energía en torno al RIGI trasciende la planta de urea, ya que la compañía tiene en carpeta otra inversión bajo este régimen en el yacimiento Rincón de Aranda, Neuquén, donde planea destinar USD 4.500 millones al desarrollo de petróleo, construcción de nuevas plantas de tratamiento, oleoductos y gasoductos.