El gobierno español retomó la factibilidad de uno de los proyectos de infraestructura civil más ambicioso del país, que tardaría 20 años en construirse.
Conectar dos costas separadas por (solo) 14 kilómetros no parece una proeza tan importante en un mundo donde existen puentes de hasta 150 km (en China). Pero unir Europa y África a través del estrecho de Gibraltar presenta desafíos técnicos únicos como una profundidad de hasta 900 metros, fuertes corrientes marinas entre el Mediterráneo y el Atlántico, y la fricción sísmica de las placas euroasiática y africanas próximas al proyecto.
Luego de varias alternativas que quedaron truncas, el gobierno español decidió dar un nuevo impulso al proyecto cuyos estudios se retomaron en el 2023, completando el análisis de ¿puente o túnel? atravesados por una vía férrea. Habiendo resultado más conveniente la opción túnel, hay un solo trazado posible de 38 kilómetros de largo, de los cuales 28 serían bajo el mar a profundidades de hasta 475 metros. La sección transversal del túnel estaría dispuesta en dos tubos paralelos de vía única con una galería de servicio/seguridad centrada entre ellos, y galerías transversales de conexión cada 350 metros.
El Comité Mixto Intergubernamental optó por el túnel excavado, porque es la alternativa que menos afecta a la navegación marítima, tiene menor impacto sobre el medio ambiente y además es la alternativa más económica.
El proyecto sobre el que se está trabajando ahora conectaría las terminales de Tánger (Marruecos) y Punta Paloma (Cádiz, España).
El proyecto prevé un servicio de transporte de pasajeros y mercancías entre las dos terminales en trenes específicos para vehículos (autos y ómnibus) y otros para camiones. Por el túnel también podrán circular trenes convencionales de pasajeros y mercancías.
El gran desafío del proyecto es su financiamiento, ya que se convertiría en uno de los túneles más largos del mundo, por delante incluso del Eurotúnel del canal de la Mancha (50 km) y el Seikan (53 km, entre las islas japonesas de Honshu y Hokkaido).
Solo los estudios previos al proyecto requerirán un presupuesto final -incluyendo los estudios de riesgos geológicos hasta el impacto ambiental- que rondaría los €1000 millones.
El costo final y la duración del proyecto para ejecución del túnel son las mayores incógnitas, y su financiamiento dependerá de los gobiernos de España y Marruecos.
A ello se suma un factor político no menor, que son los periódicos enfrentamientos entre ambos gobiernos debido a que España rechaza a diario la llegada de inmigrantes que cruzan el Mediterráneo en balsas.
Como dato pintoresco, en algún momento se habló de terminar el proyecto del túnel para el Mundial del 2030, cuyas sedes serán precisamente España y Marruecos. Pero los tiempos ya se alejaron de esa meta.
