Bomba de extracción de petróleo operando en un yacimiento terrestre, rodeada por un paisaje árido y cercado bajo un cielo nublado.

Vaca Muerta, los 900.000 barriles y otro gran hito

Argentina alcanzó los 900.000 barriles diarios (bpd) de producción de petróleo y se encamina al millón hacia fin de año. En paralelo, la producción de gas llegó a los 160 millones de m³ diarios, a la espera de nueva infraestructura que permita sostener el crecimiento. Se trata de dos hitos relevantes que quienes trabajamos en el sector energético hemos considerado durante años —en realidad, durante décadas— como objetivos aspiracionales, especialmente si se tiene en cuenta que durante los gobiernos kirchneristas la tendencia era exactamente la opuesta.

En ambos logros, la Cuenca Neuquina desempeña un papel central, ya que actualmente concentra alrededor del 70% de la producción nacional de petróleo y el 60% de la producción de gas.

Como consecuencia de este crecimiento, la semana pasada se concretó otro hito de gran relevancia, que permite proyectar una producción de 200 millones de m³ diarios de gas y, con el avance sostenido del oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS), alcanzar una producción de 1,5 millones de barriles diarios de petróleo hacia 2030.

Este avance vino acompañado de otra noticia importante: el consorcio integrado por YPF, ENI y XRG adjudicó al joint venture conformado por Pumpco, Bonatti y Contreras Hermanos la construcción de los ductos que conectarán Vaca Muerta con Sierra Grande, una obra multimillonaria e imprescindible para consolidar el proyecto Argentina LNG.

Por segunda licitación consecutiva, dos empresas que hasta ahora no habían participado en grandes obras de infraestructura energética en la Argentina resultaron adjudicatarias. En esta oportunidad se trata del gasoducto más grande de la historia del país, una obra estimada en US$ 1.200 millones. El consorcio ganador está integrado por la estadounidense Pumpco y la italiana Bonatti, junto con la firma local Contreras Hermanos, que participó en el diseño y la ingeniería del proyecto.

Las empresas adjudicatarias recibieron la notificación formal la semana pasada. Sin embargo, es importante señalar que el inicio de la obra aún depende de la aprobación de la Decisión Final de Inversión (FID) del proyecto, un paso que, según comunicaciones previas de YPF, debería concretarse hacia fines de este año o comienzos de 2027.

Los nuevos ductos conectarán el área de Meseta Buena Esperanza —considerada el centro geográfico de Vaca Muerta— con la localidad rionegrina de Sierra Grande, donde se construirá la terminal marítima de exportación. El sistema recorrerá aproximadamente 500 kilómetros e incluirá un gasoducto de 48 pulgadas de diámetro y un ducto para líquidos de 24 pulgadas.

Otro aspecto destacado fue que la oferta presentada por Pumpco, Bonatti y Contreras resultó un 15% más económica que la del consorcio Techint-SACDE, que obtuvo el segundo lugar en la licitación. Se trata de una diferencia similar a la observada en la reciente adjudicación del gasoducto impulsado por Southern Energy (SESA), lo que podría comenzar a consolidar una reducción en los costos de este tipo de infraestructura. Al mismo tiempo, la incorporación de nuevos actores internacionales amplía la oferta de proveedores y el know-how disponible en el país. Estas eficiencias podrían facilitar el desarrollo de futuras iniciativas privadas destinadas a expandir la red de transporte de gas hacia el centro y norte argentino e, incluso, aumentar las exportaciones hacia los países vecinos.

En ese contexto, proyectos como el abastecimiento de gas al nodo de La Carlota, el suministro firme para las centrales de ciclo combinado del norte argentino y la construcción de nuevos gasoductos destinados a abastecer la minería parecen estar hoy un paso más cerca de convertirse en una realidad.