La nueva gestión de YPF tiene un plan estratégico ambicioso al que ha denominado «4×4» , cuyo objetivo es cuadriplicar el valor de las acciones de la petrolera en cuatro años; incluyendo el objetivo de largo plazo de liderar una industria energética que llegue a exportar US$ 30.000 millones anuales a partir de 2030.
Los planes de inversión estarán enfocados en hacer el negocio más rentable, abandonando los proyectos políticos. Esto implicará enfocar el 80% de la inversión de la empresa en Vaca Muerta, disminuyendo así su participación en áreas convencionales, como las que están en Chubut y Santa Cruz. La primera señal se vio en diciembre, cuando YPF lideró el fuerte aumento de precios de los combustibles, y con ello dejó de importar a pérdida.
Horacio Marín, nuevo CEO de YPF, enfocará en hacer más eficiente la producción de gas y petróleo -lo que hace cualquier petrolera! Consecuentemente, las inversiones escalarán y harán más eficiente la cuenca no convencional, basada principalmente en Neuquén.
En las áreas convencionales, YPF desinvertirá bajo dos formatos: en los campos más maduros y menos productivos, se cederá la operación a empresas pymes y se harán contratos de compra de petróleo por varios años, mientras que las áreas que requieren mayor inversión se licitarán y se pondrán a la venta.
En el mismo camino, la empresa también desinvertirá en algunas de las 25 compañías que controla, enfocándose en aquellas que tengan adherencia estratégica con la petrolera, nuevamente como cualquier empresa que cotiza en bolsa y le debe responder a sus accionistas, particularmente, a su socio principal, que necesita generar fondos para atender una emergencia social sin precedentes. Adelantaron que YPF Luz e YPF Litio no están a la venta.
Dentro de sus proyectos estratégicos, se destacan cinco:
1 – Exportación de GNL: YPF liderará una mesa de trabajo con las principales productoras de gas del país para llevar adelante el proyecto energético nacional de construir una planta de licuación de gas para exportar 40 millones de m3/día para el 2031.
El proyecto partirá del plan de exportar GNL, generado en sociedad con Petronas e integrando a otras compañías que vienen evaluando proyectos mas chicos. YPF ha decidido liderar un único proyecto con escala internacional que permita competir con los proyectos de USA y Australia en curso. Estratégicamente, la compañía sabe que la única forma de desarrollar un proyecto de gran escala es con su participación; por lo tanto, propondrá sumar a 4 o 5 compañías interesadas en exportar GNL bajo el esquema “Petronas e YPF exportarían la mitad, y la otra parte, la industria” .
En paralelo, YPF mantiene la idea de traer un barco de licuefacción para comenzar a exportar 6 millones de m3/día a partir del 2027.
2 – Exportación de crudo: YPF acelerará la puesta en marcha del oleoducto Vaca Muerta Sur, y para ello el CEO incorporó al exTechint Gustavo Gallino, un profesional con amplia experiencia en construcción de ductos.
El oleoducto tendrá 600 kilómetros de largo, y conectará Neuquén con Punta Colorada (cerca de Sierra Grande), sobre la costa atlántica de Río Negro. Tendrá una capacidad de transporte inicial de 400.000 barriles diarios, que se podría duplicar con la instalación de dos estaciones de bombeo.
Nuevamente, como cualquier empresa privada, a partir de febrero se llamará al mercado para licitar la capacidad de transporte previo a la construcción.
3 – No convencional en Santa Cruz: la empresa planea explorar la formación Palermo Aike, en Santa Cruz, que tiene características similares a Vaca Muerta. Si bien los especialistas creen que no va a tener la misma productividad que aquella, tendría una ventaja logística al estar cerca del mar, generando un crudo competitivo para exportación.
4 – Off shore: este proyecto de largo plazo prevé mantener las exploraciones off shore, buscando hallar la cuenca que generó los grandes descubrimientos petroleros de Namibia, el país africano que estaba pegado a la Argentina hace 250 millones de años, en épocas de Pangea.
5 – Eficiencia de procesos productivos: se está analizando implementar procesos de alta eficiencia tanto para upstream como downstream, implementando los modelos japoneses de mejora contínua.
En síntesis, parecería que los argentinos no volveremos a ser sometidos al eterno dilema YPF privada o pública, y parafraseando a Ortega y Gasset, “YPF a las cosas”.