La generación solar distribuida acaba de superar los 28 GW de potencia instalada, considerando las instalaciones operativas en hogares, comercios, industrias, instalaciones rurales y edificios públicos en Brasil. Esto representa la atención de 3,5 millones de consumidores y 2,4 millones de sistemas fotovoltaicos instalados en tejados, construcciones y pequeños terrenos.
Según la asociación Absolar, la tecnología fotovoltaica está presente en 5.500 municipios en todos los estados brasileños. Además, la autogeneración solar está contribuyendo a reducir los costos de energía para los pequeños y medianos consumidores de electricidad del país.
Una vez más nuestro vecino nos muestra el camino en eficiencia energética, legislando un plan de desarrollo implementable y manteniéndolo durante la última década. Ha logrado una generación distribuida que representa casi el 75% de la capacidad instalada de generación argentina.
Una solución muy oportuna y eficiente para nuestro país, hasta tanto se agregue nueva y suficiente capacidad de transporte regional, algo que por la magnitud de inversión y como viene la realidad, nos va a llevar unos cuantos años.
Hace casi un siglo, Ortega y Gasset acuñó aquel “argentinos, a las cosas”, pero nosotros seguimos ocupados “en otras”.