Considerado uno de los pilares de la transición energética del planeta, el hidrógeno verde ha encontrado en Brasil un terreno fértil para su desarrollo.
Dotado de una matriz eléctrica compuesta en su mayoría por fuentes renovables, Brasil está naturalmente preparado para convertirse en uno de los principales centros de producción de esta nueva fuente de energía y en uno de los principales proveedores mundiales de un mercado ávido de fuentes sostenibles.
El hidrógeno verde es la máxima estrella en la paleta de colores de este codiciado combustible, con cada color correspondiente a la ruta tecnológica utilizada para producirlo.
La expectativa es que los proyectos mundiales anunciados para la producción de hidrógeno con bajas emisiones de carbono puedan generar inversiones de unos US$ 350.000 millones hasta 2030. En Latinoamérica, Brasil ha tomado la delantera con una proyección de inversión cercana a US$ 28.000 millones. Con una estrategia clara de exportar energía renovable, mayoritaria en su matriz, el H2 representa una gran oportunidad, ya que el 70% de su costo es energía.
El gobierno de Ceará, que promueve hacer un hub de H2 en el nordeste, ya tiene 27 memorandos de entendimiento con empresas para explorar el hidrógeno verde en el estado. Tres ya han firmado acuerdos y reservado áreas en el puerto de Pecém: la australiana Fortescue, la brasileña Casa dos Ventos y la francesa Qair.
Los planes se encuentran en diferentes fases de desarrollo. Casa dos Ventos tomará la decisión final de inversión a finales de 2024, según el director del proyecto Hidrógeno Verde de la empresa, Matheus Kleming.
Por su parte, Qair está desarrollando la planta de hidrógeno verde y amoníaco en el marco del denominado proyecto “Liberdade”, con una capacidad de 2.240 MW, misma potencia proyectada para la planta en desarrollo en el puerto de Suape, en Pernambuco. Con ambos proyectos, la empresa planifica tener una capacidad acumulada de hidrógeno verde y amoníaco de 4.480 MW con operación comercial progresiva entre 2028 y 2036, con cada planta dividida en cuatro fases de 560 MW, que deberán ser puestas en servicio cada dos años.
La demanda también es prometedora. En 2022, se consumieron 95 millones de toneladas de hidrógeno en el mundo considerando todas sus aplicaciones, con fuerte enfoque en el segmento industrial, principalmente en las industrias química, de fertilizantes y siderurgica. Al día de hoy, la principal fuente de energía utilizada en la producción fue el gas natural, con el 62% del total, seguido del carbón (21%) y el petróleo (16%). Sólo el 1% del hidrógeno consumido el año pasado se produjo a partir de fuentes renovables.
El puerto de Rotterdam recibe el 25% de H2, siendo la principal puerta de entrada del combustible en Europa y se proyecta como un actor principal para el 2030.
El estudio de McKinsey proyecta que el costo del hidrógeno verde (LCOH) producido en Brasil sería inferior a 1,50 dólares/kg de H2 para el 2030. Esta cifra está en línea con el LCOH de los mejores emplazamientos de EE.UU., Australia, España y Arabia Saudí.