El hidrógeno blanco es hidrógeno natural o también llamado nativo. A diferencia de los hidrógenos verde, rosa o gris, no es el resultado de una transformación a partir de gas o electrólisis, sino que se encuentra de forma natural en el subsuelo, y se podría utilizar sin procesos posteriores.
Los científicos apuntan a que es el resultado de la presencia de moléculas de agua y minerales compuestos de carbonatos de hierro, que al entrar en contacto generan reacciones de oxidación (mineral) y reducción (agua), dando como resultado la producción de hidrógeno (H2) y óxidos de hierro. De confirmarse esta hipótesis, el H2 blanco tendría tres grandes ventajas con respecto a los otros mecanismos de producción:
- Se trata de un hidrógeno libre de emisiones de CO₂;
- No requiere de grandes cantidades de energía para su producción, como la electrólisis del agua;
- Procede de fenómenos geológicos y químicos espontáneos.
Por estas razones está en la mira de la industria y de los gobiernos, que intentan desarrollar técnicas de explotación sostenibles. En opinión de algunos especialistas, podría ser en un futuro una suerte de “petróleo infinito”.
¿Existe un lado B en el hidrógeno blanco?
Algunos científicos afirman que la falta de datos sobre las fugas de hidrógeno y el daño potencial que podrían causar es un riesgo a considerar. Otro punto es el transporte: ocupa mucho espacio en forma de gas, y requiere una temperatura de -253 °C para licuarse, lo que podría resultar prohibitivamente caro.
También faltarían tuberías y sistemas de distribución. La industria del oil & gas espera que pueda llegar a circular por las infraestructuras existentes, como los gasoductos. Sin embargo, los científicos afirman que el hidrógeno puede corroer las tuberías metálicas y provocar grietas. Las moléculas de hidrógeno no sólo son más pequeñas y ligeras que las del metano (lo que las hace más difíciles de contener), sino que también son más explosivas que el gas.
¿Qué avances han realizado otros países, y qué lugar ocupa Argentina?
Existen reservas probadas en Suiza, Australia, Europa oriental, Omán, Estados Unidos, Francia, Mali y España.
Francia ha dado con el último descubrimiento a 1250 m de profundidad bajo los yacimientos de una antigua mina de carbón. Se cree que podría convertirse en la mayor reserva de H2 blanco a la fecha, con un total de 46.000 millones de toneladas. Actualmente el equipo se prepara para enviar una sonda a 3.000 m, con el objetivo de encontrar una concentración del 98%.
Actualmente, Mali es el único país del mundo donde se explota desde el 2014 un yacimiento de hidrógeno natural, con una producción de 5t/a.
En Estados Unidos se está perforando el primer pozo en Nebraska, y compañías de energía como Shell, BP y Chevron se unieron a un consorcio creado por el Servicio Geológico de EE.UU. y la Escuela de Minas de Colorado para estudiar el hidrógeno geológico. En Australia se han concedido una treintena de licencias de exploración en los últimos meses. En España, la empresa de exploración Helios Aragón afirma haber localizado un yacimiento de más de un millón de toneladas, que pretende empezar a perforar en 2024.
En el caso de Argentina, en mayo de este año se presentó el Proyecto Hacia una Estrategia Nacional – Hidrógeno 2030, cuyos lineamientos apuntan a la promoción de generación de hidrógeno en el país, con base en tres técnicas: verde (electrólisis por energías renovables), rosa (usar energía nuclear para la separación del hidrógeno) y azul (usando gas natural). La variante de hidrógeno blanco no ha sido contemplada.
Tal vez estemos en la antesala de una nueva edición de la estrategia que incluya al hidrógeno blanco de manera integral desde la exploración, generación y abastecimiento de una demanda que pareciera prometedora, sobre todo en lo referente a alternativas sostenibles.