Noruega se ha transformado en el principal abastecedor de gas a Alemania, sustituyendo el lugar de privilegio ruso.
El país nórdico es, además, líder en el almacenamiento de CO2 en formaciones geológicas del Mar del Norte, tecnología que viene desarrollando desde hace 20 años.
Estos dos hitos han generado un acuerdo entre Equinor y Wintershall Dea, en un ambicioso proyecto denominado NOR-GE.
El proyecto evalúa construir para el 2032 un ducto para CO2 con “open Access”, que recorra el norte de Alemania y lo conecte con la plataforma submarina noruega, a lo largo de 900 kilómetros.
El sistema tendría la capacidad de transportar 40 Mton anuales de CO2, equivalente al 25% de las emisiones industriales alemanas.
Este proyecto, sumado a los acuerdos existentes para aumentar el gas y el hidrógeno provistos desde el Mar del Norte a Alemania, podría transformar al gas natural en una fuente de energía que vaya más allá de la transición GEI de la Unión Europea.
