La demanda de gas natural licuado (GNL) como combustible marítimo podría duplicarse hacia 2030, impulsada por la abundante oferta y por el endurecimiento de las regulaciones sobre emisiones, lo que ha incrementado los pedidos de buques capaces de operar con este combustible.
El GNL se posiciona por delante de otras alternativas en el proceso de descarbonización del transporte marítimo, sector que representa cerca del 3% de las emisiones globales. En contraste, el metanol y el amoníaco enfrentan limitaciones por problemas de suministro, infraestructura y competitividad económica, lo que reduce sus perspectivas a corto y mediano plazo.
Singapur, principal centro mundial de abastecimiento de combustible, lideró la actividad de suministro de GNL en el tercer trimestre, seguido de China y Países Bajos, según la consultora Rystad Energy. Además, Singapur planea otorgar nuevas licencias de abastecimiento.
Los volúmenes globales de bunkering de GNL podrían superar los 4 millones de toneladas hacia finales de 2025 y duplicarse para 2030, de acuerdo con Jo Friedmann, vicepresidente sénior de investigación de la cadena de suministro en Rystad Energy.
Según la certificadora DNV, actualmente unos 781 buques de doble combustible ya pueden utilizar GNL. Con base en la cartera de pedidos existente, se estima que esta cifra alcanzará los 1.417 buques en 2030, aunque el número podría ser mayor a medida que se confirmen nuevas órdenes.
El gigante naviero danés Maersk, que hasta el año pasado apostaba únicamente por el metanol verde como combustible alternativo, encargó 20 buques portacontenedores de doble combustible a GNL, con entregas previstas entre 2028 y 2030.
Por su parte, TotalEnergies proyecta que el GNL superará al metanol y al amoníaco como principales combustibles alternativos después de 2030, alcanzando alrededor de 15 millones de toneladas.
En paralelo, el reglamento europeo FuelEU, en vigor desde este año, limita la intensidad de carbono de los combustibles empleados por los buques que recalan en sus puertos, lo que se espera acelere la adopción del GNL. Además, este mes un comité de la Organización Marítima Internacional (OMI) votará sobre una norma redactada en abril que establecería tasas a los buques que incumplan los límites de emisiones y otorgaría incentivos a quienes utilicen combustibles más limpios a partir de 2028. No obstante, Estados Unidos rechazó el acuerdo, mientras un grupo de grandes navieras reclama modificaciones.
“Hasta que las regulaciones de la OMI entren en vigor, la actividad de abastecimiento de GNL seguirá siendo muy sensible a los precios del combustible, especialmente para los buques que operan en rutas fuera de la UE”, señaló Friedmann de Rystad.
En lo que va del año, los precios del GNL promediaron 247 dólares por tonelada métrica por encima del combustible marino convencional, según S&P Global. Sin embargo, se espera que el exceso de oferta de GNL ejerza presión a la baja sobre los precios.