Desde Movere solemos comunicar acerca de la evolución del mercado del litio, y recientemente comentamos sobre la preponderancia de China en metales y minerales. En esta oportunidad, tras participar en un encuentro entre productores de minerales estratégicos, consideramos importante poner sobre la mesa un tema que preocupa no solo a la Argentina, sino al mundo entero.
Los minerales estratégicos están presentes en innumerables productos, desde baterías y vehículos eléctricos hasta turbinas eólicas y paneles solares. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la demanda de estos minerales debería triplicarse para 2030 y cuadruplicarse para 2040 si se desea alcanzar el objetivo de emisiones netas cero.
El aumento proyectado de la demanda, la volatilidad de los precios, los desafíos en la cadena de suministro y las tensiones geopolíticas han llevado a estos minerales —y a las tierras raras— a ocupar un lugar destacado en la agenda política global. Por ejemplo, el gobierno de Estados Unidos aceleró el proceso de otorgamiento de licencias para diez proyectos mineros, con el objetivo de impulsar la producción nacional. De manera similar, la Unión Europea ha establecido catorce alianzas estratégicas con posibles proveedores desde 2021, entre ellos Canadá y Ucrania (antes del inicio de la guerra).
Evolución reciente del mercado de minerales críticos
En los últimos años, el mercado de los minerales críticos experimentó dos hitos clave:
Aumentos significativos: Durante 2021 y principios de 2022, muchos de estos minerales registraron aumentos drásticos en sus precios. Por ejemplo, el cobalto creció un 235% en 2017 y alcanzó picos cercanos a los US$ 95.000 por tonelada en 2018. El litio también multiplicó su precio por ocho en solo dos años. Estos picos respondieron a la creciente demanda anticipada por la transición energética y a preocupaciones respecto a la oferta.
Caídas pronunciadas: Sin embargo, 2023 fue testigo de una fuerte corrección a la baja. Los precios spot del litio cayeron hasta un 75%, mientras que los del cobalto, níquel y grafito se redujeron a la mitad. Esta caída se atribuyó principalmente a un aumento significativo en la oferta (particularmente desde África, Indonesia y China) y a elevados inventarios en el sector downstream (cátodos y celdas de batería), lo que superó el ritmo de crecimiento de la demanda. Hasta la fecha, y tras el impacto del conflicto bélico en Europa, no se observa una recuperación clara en ninguno de los minerales considerados estratégicos.
Minerales clave y su evolución reciente
Litio: Aunque la demanda continúa creciendo (un 25% anual desde 2021), el precio promedio no supera los US$ 10.000 por tonelada. Se estima que los proyectos anunciados solo cubrirán el 50% de las necesidades para 2035, lo que podría generar una contracción en el mercado y un nuevo escenario de precios.
Cobalto: Al igual que el níquel, su demanda futura dependerá de la evolución de las tecnologías de baterías, ya que ni las baterías LFP ni las de ion-sodio lo utilizan. La República Democrática del Congo (RDC) concentra casi tres cuartas partes de la producción mundial, seguida por Indonesia, Rusia y Australia. A pesar de su importancia, la oferta actual y los inventarios parecen suficientes en el corto plazo.
Níquel: Comparte con el cobalto la incertidumbre respecto a su demanda futura, aunque también se utiliza en tecnologías como la energía eólica, solar y en electrolizadores para hidrógeno verde. Pese a una demanda sólida, el aumento de la oferta —especialmente desde Indonesia— ha mantenido la presión a la baja sobre los precios.
Grafito: Tanto el natural como el artificial sufrieron caídas de precios del 30% al 45% en 2023. Se espera que los precios del grafito artificial sigan disminuyendo debido a la falta de crecimiento significativo de la demanda a corto plazo. A largo plazo, se proyecta que la demanda supere la oferta, especialmente en el segmento de vehículos eléctricos. China produce más de tres cuartas partes del grafito natural mundial, seguida a gran distancia por Madagascar, Mozambique y Brasil.
Cobre: Las reservas comercialmente accesibles están distribuidas en Chile, Perú, Australia, la RDC y Rusia. Sin embargo, China domina el refinado, con el 44% de la producción mundial. Los proyectos anunciados cubrirían apenas el 70% de las necesidades proyectadas para 2035, lo que lo posiciona como un mineral con riesgo moderado de escasez en el mediano plazo.
Tierras raras: Este grupo incluye 17 elementos, como los lantánidos, el escandio y el itrio. China lidera ampliamente en producción y reservas, con más de dos tercios del total mundial. Estados Unidos, Myanmar y Australia también son productores relevantes. Durante 2023, los precios cayeron un 35%, y hasta ahora no se observa una recuperación clara.
Proyecciones y desafíos futuros (2025–2030 y más allá)
Aunque el mercado actual parece relativamente bien abastecido, esto no garantiza que lo siga estando en el futuro. Según el Foro Económico Mundial, los principales desafíos son:
- Insuficiencia de proyectos anunciados: La cantidad de proyectos actuales no es suficiente para satisfacer la demanda proyectada de minerales clave como el cobre y el litio para 2035, en un escenario compatible con los objetivos climáticos.
- Necesidad de inversión: La Agencia Internacional de la Energía estima que serán necesarios cerca de US$ 800.000 millones en inversiones en minería hasta 2040.
- Diversificación de la oferta: Es fundamental diversificar tanto la producción como la refinación para reducir la dependencia de un número limitado de proveedores.
- Economía circular: El reciclaje y la reutilización de materiales serán claves para mitigar el impacto ambiental y social de la minería primaria.
- Volatilidad continua: La dinámica cambiante de la demanda, los largos plazos de desarrollo de minas y las tensiones geopolíticas hacen prever una persistencia de la volatilidad en los precios.
Conclusión
Si bien en 2023 los precios de los minerales estratégicos para la transición energética experimentaron una fuerte corrección a la baja, la tendencia de largo plazo sigue siendo de crecimiento sostenido en la demanda, lo que podría traducirse en una readecuación de precios. Garantizar un suministro seguro y asequible exigirá inversiones significativas, la diversificación de las cadenas de suministro y el desarrollo de una economía circular.
En la Argentina, en las últimas semanas se anunció que en 2025 se espera superar las 130.000 toneladas de producción de litio, así como la aprobación de nuevos proyectos bajo el marco RIGI de promoción de inversiones. Esperamos que el contexto global acompañe y permita abastecer ese aumento proyectado en la demanda.