El World Economic Forum emitió la 19° edición del Global Risks Report. Los resultados se basan en una Encuesta de Percepción de Riesgos Globales (GRPS, por sus siglas en inglés) que reunió opiniones de casi 1500 expertos de los mundos académico, empresarial, gubernamental, la comunidad internacional y la sociedad civil.
Los riesgos detectados se dividieron en cinco categorías y en corto (2 años) y largo plazo (10 años). La imagen muestra los resultados obtenidos tras utilizar diferentes herramientas, como las clásicas matrices de severidad e impacto.
El top five del escenario a corto plazo se comprende cabalmente al conocer que este será el año electoral más grande de la historia del mundo, con 4 mil millones de personas votando en 60 países. Amenazas como la desinformación y la polarización cobran importancia a medida que la gente acuda a las urnas, sin olvidar los diferentes conflictos bélicos que tienen lugar en Europa, Oriente, América y África.
En segundo lugar, también se puede observar la preocupación sobre el cambio climático. Las temperaturas globales están generando impactos cada vez más dañinos, tanto en países productores de alimentos como en grandes importadores, situación que repercute en una crisis del costo de vida de las personas en todo el mundo.
Si observamos los cinco primeros puestos en el escenario a 10 años, es contundente cómo los aspectos ambientales marcan agenda. En general, las economías mundiales no están preparadas para las consecuencias de eventos climáticos extremos, cambios en los sistemas terrestres, pérdida de biodiversidad y escasez de recursos naturales. Las conclusiones de la última COP demuestran que queda un largo camino por recorrer y aunar esfuerzos para garantizar mantener la temperatura al límite de 1,5°C.
La desinformación se encuentra enmarcada en una disminución de la confianza y profundización de las divisiones políticas. La amenaza de la desinformación es especialmente clara dados los avances en el contenido generado por IA.
En conclusión, para la próxima década es concebible una multiplicidad de futuros diferentes, y si bien genera incertidumbre, también deja espacio para la esperanza.
El diálogo abierto y constructivo entre los líderes del gobierno, empresas y organismos de la sociedad civil será vital para tomar medidas que mitiguen los riesgos a los que nos enfrentamos y encontrar oportunidades y soluciones a largo plazo que reconstruyan la confianza, el optimismo y la resiliencia.