El proyecto fue dado a conocer el martes pasado por Flavia Royón, Secretaria de Energía de la Nación, en la mayor feria minera mundial PDAC de Canadá, donde también participaron comitivas oficiales de las tres provincias del Noroeste Argentino (NOA).
El plan supone que el gas de Vaca Muerta abastezca a los proyectos mineros de Jujuy, Salta y Catamarca. La provisión del combustible de la cuenca neuquina comenzaría a llegar a la parte cordillerana del norte del país a mediados de 2025. Una vez terminada la primera etapa del Gasoducto Néstor Kirchner, se va a realizar la reversión del Gasoducto del Norte, cuyo financiamiento estaría aprobado esta semana por el BID.
Tras el cambio de sentido en la dirección en la que se transporta el gas por el Gasoducto del Norte, operado por TGN (Transportadora de Gas del Norte), comenzarán los trabajos para una nueva red de gas minera que llevará el nombre de «Vicuña», anunció la funcionaria.
De acuerdo con su presentación, la obra del Gasoducto Vicuña sería financiada por las propias compañías mineras que operan en la Puna y liderada por TGN. Tendrá una extensión entre 300 a 400 kilómetros y una capacidad de unos 3,9 millones de m3 de gas por día.
«Hay más de 15 compañías que ya han firmado sus manifestaciones de interés en el proyecto y esperamos que este gasoducto comience a funcionar un año después que logremos terminar la reversión del troncal norte en 2024, es decir que la obra podría estar terminada en 2025», indicó Royón. Una fecha vista como optimista por el mercado.
Aclaró, además, que el proyecto Vicuña contempla la instalación de estaciones de gas comprimido para aquellos áreas mineras que no están lo suficientemente cerca para ser económicamente viable el tendido de un gasoducto. Llama la atención que entre las empresas que manifestaron interés en invertir no se encuentran las que tienen a cargo los yacimientos de cobre; son todas literas.
Royón adelantó también, que hay gestiones para el financiamiento de la construcción de una red troncal eléctrica en la Puna para desarrollar proyectos de energía fotovoltaica, cuyo principal limitante en la actualidad es la falta de capacidad de transporte. Esto también sería utilizado por las mineras.
Ya existen obras en curso sobre el Gasoducto de la Puna, constituido por dos gasoductos que administra la empresa estatal Remsa, Fénix y De la Puna. Sobre el último gasoducto existen dos proyecto avanzados para potenciarlo con dos plantas compresoras. Uno ya está en construcción cerca del Río de las Burras y el segundo se ubicará en Olacapato. El financiamiento está a cargo de las mineras Eramine, Livent, Santa Rita y Posco.